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3.
¿Cómo se manifiesta el TDAH en los niños y en las
niñas?
En la población
pediátrica, se identifica el TDAH más en varones que en
mujeres pero se da en ambos sexos. La cuestión es que
los síntomas asociados son muy diferentes entre ambos.
La mayoría de los expertos creen que se comunica una
incidencia mucho menor de TDAH en niñas y mujeres
adolescentes porque las niñas tienden a sufrir el
subtipo con predominio de inatención. No suelen tener
problemas de conducta y suelen acudir a consulta de
Psicología o Pedagogía por presentar problemas de
aprendizaje y bajo rendimiento escolar. Por el
contrario, en los varones predomina el subtipo
hiperactivo- Impulsivo o bien de tipo combinado
(Déficit de atención e Impulsividad), subtipos que
suelen ir acompañados de conducta disruptiva en el aula
y falta de cumplimiento de normas en la familia. Esto
origina un desajuste escolar y familiar y precipita la
derivación del paciente para ser evaluado a nivel
conductual y psicopedagógico. Por tanto, la relación de
varones a niñas con un diagnóstico de TDAH es de más o
menos 4:1 en la población general, pero esto no implica
necesariamente mayor prevalencia de varones frente a
niñas.
4 ¿El TDAH se
manifiesta de la misma manera en todas las personas?
No, el TDAH es un
trastorno complejo, cuyos síntomas están presentes en
muy distinto grado en cada persona. Además, las
consecuencias que estos síntomas pueden producir en un
individuo son influidos por aspectos ambientales y
personales. No existe un único TDAH, sino diferentes
sujetos que padecen TDAH.
5. ¿Cómo evoluciona el
TDAH?
Se estima que más del
80% de los niños que presentan el trastorno continuarán
padeciéndolo en la adolescencia, y entre el 30-65% lo
presentarán también en la edad adulta. Sin embargo, las
manifestaciones del trastorno irán variando notablemente
a lo largo de la vida. El diagnóstico a una edad
temprana y la realización de un tratamiento
multidisciplinar adecuado, condicionan el pronóstico y
su evolución.
6. ¿El niño con TDAH
actúa con mala intención?
No, dado que en gran parte, sus
comportamientos dependen de los síntomas del
trastorno y de su dificultad para retener lo
aprendido y aplicar los aprendizajes (incluidos los
de normas de conducta y comportamiento). Es
evidente, entonces, que sus conductas negativas no
son intencionadas.
7. ¿Es bueno castigar a
los niños con TDAH?
Se ha demostrado que el
castigo sistemático que suelen recibir los sujetos con
TDAH es ineficaz y perjudicial en su educación con
consecuencias negativas para su autoestima. Estos niños
tienen dificultades para retener y aplicar lo aprendido
y aprender de experiencias anteriores, no sólo en el
ámbito académico, sino también en el ámbito emocional.
El niño con TDAH sabe distinguir lo que se puede
o no se puede hacer pero le cuesta controlar su conducta
y retener las consecuencias negativas de un suceso
anterior similar; por ello, los castigos parecen
ineficaces. En la mayor parte de los casos, les supone
una forma de represión injusta que les incapacita para
aprender las normas de comportamiento.
Por otra parte, su
propia inquietud es muchas veces confundida con una mala
conducta, lo que lleva a castigarles en exceso sin
motivos reales, creando un “acostumbramiento” al
castigo. Además, los comportamientos positivos muchas
veces pasan desapercibidos y no suelen ser elogiados o
recompensados positivamente por ello. Al final, el niño
tiene la sensación de que sólo se le presta atención
cuando se porta mal (de ahí que su comportamiento
negativo pueda percibirse como “una llamada de
atención”). Han de ser castigados cuando lleven a cabo
conductas negativas relevantes, es decir, conductas
que no pueden ser toleradas tales como agresión física o
verbal a otro (padres, hermanos, profesores, iguales…),
romper o destruir cosas… pero los padres han de
ser flexibles en no castigar de modo sistemático
conductas como estar distraído haciendo deberes,
levantarse mientras come, hablar en clase, etc. Es mucho
más efectivo realizar lo contrario, es decir, comentar
al niño que va a ser premiado cada vez que logre
controlar su falta de atención (tiempos cortos) y hacer
bien parte de sus deberes o disminuir las veces que se
levanta de la mesa comiendo, etc.
8. ¿El TDAH es un
trastorno con un pronóstico necesariamente negativo?
El TDAH supone
dificultades en muchas facetas del desarrollo normal del
niño. En el niño con TDAH existen alteraciones que
pueden producir un rendimiento académico pobre, asociado
a una baja autoestima, alteraciones emocionales y/o
problemas en la integración social. Si bien estos
síntomas no suelen incapacitar a los niños con TDAH a
alcanzar ciertas metas profesionales o académicas, éstos
pueden suponer ni se abordan adecuadamente, limitaciones
con el paso del tiempo en el rendimiento escolar, en las
relaciones interpersonales y en el desarrollo de su
personalidad. Sin embargo, el TDAH no es necesariamente
negativo. Hay niños, adolescentes y adultos con TDAH con
un adecuado ajuste escolar, personal y social. Muchos de
los niños con TDAH tienen grandes dones y habilidades
académicas y sociales y su “energía” puede ser
maravillosamente orientada destacando su creatividad,
buenas ideas y gran capacidad de trabajo.
9. ¿Es culpa de los
padres el TDAH de su hijo?
No, los padres no tienen
la culpa. No acepte nunca que nadie le culpe del
trastorno que presenta su hijo, como tampoco se le
ocurriría a nadie culparle a usted si su hijo tuviera
diabetes o epilepsia. El TDAH no se produce por
desacuerdos entre los padres, ni por separación o
divorcio, ni por el nacimiento de un hermano menor, ni
porque la madre o el padre se ponga a trabajar, o porque
trabajen mucho y pasen poco tiempo en casa, ni por tener
niñera, ni porque le cambien de colegio, ni porque le
cuiden sus abuelos. No se culpe por la enfermedad de su
hijo y no deje que nadie lo haga. Estos factores pueden
ocasionar en un momento determinado que algunos de los
síntomas del niño se agraven pero nunca son causa
directa.
10. ¿El TDAH suele
coexistir con otros problemas asociados (comorbilidad)?
Sí. Llamamos
comorbilidad del TDAH a la existencia de otros
trastornos o dificultades asociados al TDAH, es decir,
que coexisten con él. Los más comunes en niños y
adolescentes con TDAH incluyen:
-
Trastorno Negativista Desafiante (TND) (40%)
-
Trastorno de conducta (TC) (14%)
-
Trastornos de ansiedad/estado de ánimo (34%)
-
Tics (11%)
11. ¿Son todos los
niños con TDAH rebeldes, oposicionistas y
desafiantes?
Estas conductas son muy
frecuentes en los niños con TDAH (dificultad para
obedecer y cumplir normas, contestan a los adultos,
parecen no escuchar cuando se les manda hacer algo,
discuten o interrumpen con frecuencia). Esto se debe a
que estos niños tienen dificultades para percibir su
propia realidad y la de su entorno, lo que provoca que
se sientan incomprendidos y 'reprimidos' ante cualquier
intento de corrección y reaccionen de esta forma.
Sin embargo, las conductas oposicionistas
y desafiantes no siempre están presentes en todos los
niños con TDAH. Un niño sin TDAH también puede presentar
este tipo de conductas por una mala práctica educativa
del entorno familiar o circunstancias familiares o
escolares adversas.
12. ¿Por qué el niño
con TDAH tiene dificultades de aprendizaje?
Los niños con TDAH
experimentan muchas dificultades para concentrarse y
prestar atención; se aburren fácilmente y no terminan
sus actividades correctamente o cometen numerosos
errores por despiste. Presentan déficit en las Funciones
Ejecutivas, es decir, en determinados Procesos
Cognitivos necesarios para lograr aprendizajes
comprensivos y significativos. No tienen Estrategias
adecuadas para analizar, planificar y organizar las
tareas de manera que sean finalizadas y ejecutadas con
éxito al no poder autoevaluar su propia conducta
cognitiva (percibir errores, autocorregirse…) lo que o
hace que su rendimiento en clase sea menor de lo
esperado con respecto a su capacidad intelectual.
Algunos de estos niños además, olvidan con gran
facilidad lo que han aprendido y se “quedan en blanco”.
13. ¿El TDAH se cura
con el tiempo?
El niño con TDAH no
puede dejar de serlo, dado que no se puede hacer que
desaparezcan las causas de su trastorno (una alteración
evolutiva que afecta a la maduración de algunas de sus
funciones mentales y a su desarrollo). Sin embargo, es
posible mitigar o eliminar las consecuencias negativas o
síntomas que produce este trastorno.
Un buen tratamiento,
aplicado desde muy temprana edad, puede evitar los
déficits en las capacidades afectadas por el trastorno y
en el proceso de aprendizaje, que interfieren en la
maduración del niño. En la mayor parte de los casos
"dependiendo del tiempo de evolución del trastorno sin
tratamiento", se pueden evitar las limitaciones en el
rendimiento escolar, en la percepción de sí mismo y del
entorno, en el desarrollo de la competencia social, etc.
14. ¿Qué cosas pueden
mejorar o empeorar un TDAH?
Existen varios factores
que ayudan a una buena evolución del trastorno:
-
Un
diagnóstico precoz
-
Una educación coherente y competente por parte de
los padres
-
La
transmisión de valores positivos y estabilidad
familiar
-
El
conocimiento por parte de los profesores y
adaptación de las actividades educativas
-
La
colaboración entre los padres y la escuela
Por el contrario, los
siguientes factores pueden empeorar el pronóstico de
TDAH:
-
Un
diagnóstico retardado
-
Fracaso escolar
-
Una educación demasiado permisiva o severa de los
padres.
-
Desavenencias y hostilidad entre los padres
-
Problemas de salud en el niño
-
Precedentes familiares de alcoholismo, conductas
antisociales u otros trastornos mentales.
-
La
no colaboración del entorno escolar en la
comprensión y ayuda al sujeto con TDAH.
15. ¿Qué puede suceder
con un adolescente cuyo TDAH no haya sido tratado en
la infancia?
El adolescente con TDAH
que no reciba tratamiento durante la infancia tendrá
unos síntomas más marcados y podría mostrar otras
alteraciones asociadas:
-
Empezar múltiples proyectos de forma simultánea,
pero rara vez terminarlos.
-
Tener dificultades para organizarse escolar y
personalmente.
-
Posponer proyectos que requieren que se preste mucha
atención a los detalles o requieran esfuerzo.
-
Tener problemas para recordar citas u obligaciones.
-
Tener problemas para mantenerse sentados durante
reuniones u otras actividades.
-
Estar inquietos o moverse constantemente.
-
Extraviar sus cosas con frecuencia.
-
Conductas oposicionistas y desafiantes en el entorno
escolar y familiar.
-
Posibilidad alta de abandono de los estudios.
-
Tendencia a realizar conductas de riesgo: alcohol,
adicción a sustancias, conducta antisocial… Por todo
ello, una detección precoz es fundamental ya que
esto posibilitará que los síntomas puedan paliarse o
disminuir con el tiempo.
16. ¿Qué puede hacer el
colegio con los niños con TDAH?
Conocer el problema para
poder comprender e intervenir adecuadamente. Esto
implica asesorar a los padres en la derivación del niño
a un especialista adecuado y comprender las necesidades
específicas del niño. La colaboración entre colegio y
familia es fundamental para un tratamiento efectivo. En
muchos casos, el niño necesitará una valoración
pedagógica que determine sus necesidades académicas, así
como un plan de intervención escolar personalizado. Por
otra parte, el profesorado debe informar a los padres a
lo largo de todo el curso escolar, intercambiando
información y experiencias, fomentando la colaboración
entre la escuela y la familia.
Los profesores
pueden tomar las siguientes medidas:
-
Ubicar al alumno
dentro de la clase en un sitio cercano a él para
poder ayudar al alumno a centrar su atención.
Intentar centrar la atención de éste mediante gestos
o claves visuales en vez de recurrir constantemente
a mensajes verbales.
-
Recuerde que los
niños con TDA necesitan estructura. Su ambiente debe
estructurarse ya que ellos no saben hacerlo por sí
mismos. Haga listas o planning de las tareas a
hacer. Necesitan “recordatorios” y previsiones.
Algunos de estos recordatorios pueden consistir en
tarjetas o pequeños carteles en las que se escriba
los pasos a seguir en una tarea o algún aspecto a
tener en cuenta que resulta difícil de recordar al
alumno (poner tildes, empezar con mayúscula, no
comerse letras, poner las llevadas en una
operación....). Los niños con TDA saben qué tienen
que hacer, pero cometen errores en el cómo hacer.
-
Asegúrese de que el
alumno le mira y escucha antes de darle una
instrucción. Dar instrucciones claras y sencillas y
de una en una.
-
Repita las
instrucciones varias veces. Los niños con TDA
necesitan oírlas varias veces para ir interiorizando
un modelo de ejecución y resolución.
Algunas de las frases posibles a utilizar son las
siguientes:
-
¿Qué debes hacer?
-
Primero piensa que tienes qué hacer y luego
empieza.
-
No
corras; comprende bien las preguntas antes de
contestar..
-
Haz las cosas con cuidado y atención.
-
Repasa tu trabajo antes de entregarlo.
-
Recuerde la parte emocional del aprendizaje. Intente
disminuir en todo lo posible las recriminaciones
negativas verbales en público (“para quieto; estate
más atento; deja la silla en paz....”) y no trate de
resolver los posibles problemas de conducta
(molestar a los compañeros, hablar en clase,
interrumpir actividades, etc) con medidas punitivas
que provocan mayor ira y frustración en el alumno
facilitando la aparición de comportamientos
agresivos.
-
Utilice el contacto físico y visual para informar al
niño sobre su conducta y/o falta de atención. Una
mirada o caricia puede recuperar a un niño cuando
está soñando despierto.
-
Hacer un calendario de actividades tan predecible
como sea posible. Colóquelo en la pizarra o en el
pupitre del alumno. Refiérase a él frecuentemente y
avísele de todos los cambios.
-
Trate de ayudar a los niños a hacer sus propios
calendarios de actividades.
-
Elimine o reduzca la frecuencia de las pruebas o
evaluaciones con límite de tiempo. Muchas veces no
permiten que los niños con TDA demuestren lo que
realmente saben. Intente dar un poco más de tiempo
si el niño lo necesita.
-
Permita válvulas de “escape” tales como salirse de
clase un momento, realizar un recado (bajar a
recoger fotocopias...) o levantarse a repartir
material, borrar la pizarra. Haga de un niño con TDA
su ayudante.
-
Valore más la calidad de las tareas que la cantidad.
Los niños con TDA frecuentemente necesitan una carga
de tareas reducida. Ellos pueden invertir la misma
cantidad de tiempo en el estudio para hacer una
tarea que un compañero para hacer dos. Sólo se trata
de no abrumarlos con más de lo que pueden manejar.
Evite que las tareas que no acaban en clase se
amontonen con los deberes de la tarde.
-
Manifieste sus progresos a sus alumnos
frecuentemente. Los niños con TDA se benefician
enormemente de un “feed-back” frecuente. Los
mantiene en el camino.
17. ¿Qué pueden hacer
los padres por su hijo con TDAH?
Cuanto más sepan, lean y
pregunten sobre el TDAH, mejor podrán los padres y
familiares ayudar, aceptar y comprender al niño. Deben
buscar un médico para que aborde el tratamiento
farmacológico experto en niños con TDAH y que tenga
tiempo y paciencia para seguir al niño. Un médico que
esté disponible. Además, los padres deben:
-
Definir reglas
claras con consecuencias negativas y premios para
cada tipo de comportamientos (negativos o
adecuados). Establecer medidas adecuadas de
disciplina para que el niño entienda las
consecuencias de saltarse las normas. La mejor forma
de evitar el castigo es poner límites claros y
contener.
-
Ayudar al niño a
terminar una tarea o encargo dividiéndolo en pasos
menores.
-
Aumentar la
estructura y el orden en casa y en la realización
de deberes; establecer rutinas estables y
predecibles para estructurar el tiempo. Eliminar
ruidos y distracciones.
-
Otras medidas
generales que ayudan al niño y que puede hacer él
mismo en sus actividades de la vida diaria pueden
ser: dejar la ropa del colegio y la mochila
preparada la noche anterior para no hacerlo con
prisas por la mañana, colgar en un corcho o lugar
visible para el niño una lista de cosas que debe de
acordarse para su jornada escolar (anotar y revisar
la agenda, no olvidar material escolar, calendario
de exámenes y de entrega de trabajos…). Estos niños
deben ser exigidos como todo niño. Todos los niños
necesitan rutinas, normas y límites claros. Entender
sus dificultades de atención, organización y
planificación no implica hacerles las cosas o
intentar “salvarles” de todo. Deben asumir las
consecuencias de su conducta (Ej: si un día no
llevan los deberes hechos al cole por despiste u
olvido, debemos entender y apoyar al profesor si le
obliga a hacerlos en el recreo y se queda sin jugar
u otra medida). Ser TDAH no puede justificar o
servirle al niño o a los padres como un “recurso”
para ser más permisivo con su hijo.
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