Seguro que esto os suena familiar: el mayor empieza a suspender, malas contestaciones del adolescente de la casa, discusiones porque pasan demasiado tiempo delante de la consola o la tele… Y también es frecuente que nuestras reacciones sean gritar, discutir con tu pareja, amenazar con castigos que luego no  se cumplen…

Adolescente

A veces algo parece ir bien, si establecemos algún acuerdo, damos premios…  pero en ocasiones las mejoras son a corto plazo. Un consuelo es pensar que las cosas irán mejorando cuando se hagan más mayores pero esta idea es un autoengaño ya que todo lo que consigamos desde pequeños ayuda al futuro.

¿Qué soluciones encontramos en las empresas?

Hoy muchos expertos en comportamiento tratan los problemas desde la siguiente perspectiva: todo puede mejorarse, el planteamiento no es tanto si algo es fácil o difícil, sino cuánto tiempo y recursos estoy dispuesto a invertir en ello. Es decir, no permanecemos en la contemplación de lo  negro del asunto, sino que miramos el problema resuelto y, por supuesto, lo que tenemos que hacer para llegar a ello

Desde hace varias décadas, las empresas más exitosas, tienen claro este principio.. Por ello, en esta entrada del blog y en  posteriores, os proponemos una nueva manera (que es realmente eficaz) para lograr el cambio de todo aquello que en tu familia quieres que mejore.

PRIMERA HERRAMIENTA: 10 MINUTOS CADA NOCHE

Imagínate esto: todos en la familia tenéis unas tareas asignadas que desempeñáis de forma excelente. Las peleas entre los niños (o entre los padres 😉) no duran demasiado. No ha sido necesario decir nada a nadie para que cada uno guarde sus cosas, haga la cama, eche su ropa sucia a lavar, ponga o recoja la mesa, termine los deberes, … y encima sin discutir y todos encantados de la vida. “Sí hombre ¿y qué más?”, estás pensando. Pues te digo más: en esta familia, cada día se comparten experiencias, todos se escuchan y pueden expresar cómo se sienten, sin ser juzgados y, por si fuera poco, nadie se enrolla con quejas interminables.

Y todo ello al inigualable precio de 10 minutos al día.

Está más que probado: los equipos que tienen un brevísimo encuentro (al principio o al final del día) adecuado a su realidad y con una metodología correcta alrededor de una pizarra, no sólo son mucho más eficientes (que lo son), sino además mucho más felices. Si esto funciona en empresas tecnológicas punteras en pleno Silicon Valley, entre gente más o menos conocida o desconocida, ¿cómo no va a funcionar en tu familia en la que, además, os queréis?

Cuando se comienza a utilizar la pizarra (en este sentido) da la impresión que 10 minutos son pocos, pero es cuestión de práctica y un poquito de disciplina. Adquirir la habilidad de sintetizar es bueno para todos, pero un regalo maravilloso en sí mismo para los niños. Encontrarás al cabo de unos días, que cada minuto empleado aquí os va a ahorrar una hora de agobios, trabajo en balde y discusiones estériles.

La pizarra es una herramienta en torno a la que hablar ¿de qué hablar? Pues una de sus ventajas es que no hay unas reglas demasiado minuciosas. Cada familia debe diseñar la pizarra que le sirva.

En mi familia decidimos la que veis en la foto y con el tiempo la fuimos cambiando: como sucede en la vida. Al principio decidimos dedicar espacios para que cada uno hablara de:

Pizarra de compromisos
  • Lo más importante del día y lo mas importante que sucederá mañana
  • Lo mejor y lo peor que nos había pasado o que teníamos en mente
  • Cómo había llevado a cabo sus deberes del cole y las tareas domésticas asignadas y, si hemos fallado, como evitarlo mañana.
  • Cómo se siente: feliz, triste, enfadado, neutro, … y por qué

Lo fundamental es que la pizarra nos dé pie para dedicar unos minutos a comunicarnos sobre las cosas buenas y malas que nos pasan, lo que nos preocupa, cómo hemos cumplido con nuestros deberes y cómo nos sentimos, permitiendo a los padres un entorno de confiianza (SIN JUICIOS) en el que los mensajes que queremos dar fluirán mejor porque, básicamente, los niños van a llegar sólos a las mejores conclusiones posibles, pero los padres también van a disfrutar de una comunicación abierta y deben mostrar (eligiendo bien los temas y el lenguaje) que ellos también tienen peores y mejores momentos, preocupaciones, anhelos, …

Cada familia debe elegir el que parezca el mejor momento del día para tener este encuentro. En mi caso, el mejor momento es justo antes de que los niños se acuesten. La noche ayuda al recogimiento, el ritmo baja y, por cierto, después de este rato de calma se duerme mejor.

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